Conocido como el «Gigante del Valle del Loira», el castillo de Brissac impresiona por sus siete plantas y sus monumentales fachadas. A solo unos minutos del Slow Village, este monumento histórico único, que sigue estando habitado por la familia de los duques de Brissac, te abre sus puertas para un fascinante recorrido entre muebles de época, un teatro de la Belle Époque y prestigiosas bodegas.